lunes, enero 14, 2008

El mismo amor, la misma lluvia

Hace un mes comencé este diario para aclarar mis sentimientos por Laura. Al no dignarse a llamarme en todo este tiempo, tengo claro que Laura, mis sentimientos y este diario se pueden ir a la reputísima madre que los reparió.

El mismo amor, la misma lluvia, película de Juan José Campanella.

viernes, diciembre 28, 2007

Adios 2007

Me hiciste regresar a casa en enero.
Me hiciste pasar un caluroso verano y me hiciste viajar.
Me hiciste conocer Bretagne, Lille y Paris; la tumba de Vallejo, Notre Dame y La Seine.
Me hiciste despertar de un sueño, camino a casa, al salir del aeropuerto.
Me hiciste reencontrar a mis amigos y despedir a otros.
Me hiciste aprender de mí mismo y mis pasiones.
Me has hecho reír, bailar, hacer música y agotar la voz.
Me has hecho darme cuenta que el tiempo pasa rápidamente.
Dos mil ocho: te espero con la misma intensidad, te abrazaré y me aprovecharé de tí con todas las fuerzas que tengo.
No te soltaré por 365 días.
...a tí tampoco, te lo prometo.

lunes, diciembre 03, 2007

Mañanas tristes

No me pidas sonreír, si no veo más tu rostro,
No me pidas encontrarte, que no sé dónde estoy yo.
Entretengo mis sentidos, un recuerdo, un cantar,
las caídas que he tenido, mi equilibrio, mi lugar.
No me cuenten mas historias, yo las quiero imaginar
aunque no encuentre el sentido, es mi camino original.

sábado, noviembre 24, 2007

Sólo somos monos

Este vídeo lo vi en el blog de Slayer_X y coincido en que es GENIAL. Muy relacionado con una entrada que publiqué hace tiempo.

sábado, octubre 13, 2007

Mensaje al móvil

La puerta del ascensor se abrió y Fátima salió al corredor, detrás de ella iba Miguel

-¿Te acompaño a tu casa? pregunto tímidamente.
-haz lo que quieras- respondió fríamente Fátima.
-Perdóname por favor.
-No me digas nada...eres un inmaduro.
-Fátima por favor, no me dejes, él empezó ¿cómo querías que reaccioné? con ese mensaje a tu móvil

Fátima no dijo nada y siguió caminando sin mirarlo.

-Pucha, se me fue la mano -dijo Miguel- Pero no sabes cómo me sentí, sentí muchos celos. ¿Por qué dejas que te diga 'bomboncito'? que clase de mensajes son esos.

El mensaje de texto había llegado mientras Miguel jugaba con el móvil de Fátima. El aparato timbró agudamente y en la pantalla apareció el nombre de Francisco, el ex-novio que hacía unas semanas, parecía haberse cansado de entrometerse en la relación de ambos.

"...ayer no pude contestarte porque estaba en clase, espero que todo esté bien. Te quiero mucho mi bomboncito..."
Fran.

-No tiene derecho a decirte eso, no debería ni siquiera llamarte. ¿O acaso aún mantienes contacto con él?- preguntó Miguel.
-Como ya te lo había explicado, el celular se marcó accidentalmente y tuve que interrumpír la llamada. Él me llamó luego pero yo no quise contestarle, ya no quiero tener contacto con él, por eso lo ignoro, ¿entiendes?. Para tu información hace semanas que no sé de él. Es mejor así. Y ahora tú le has enviado un mensaje provocador, sabiendo que él también va a reaccionar. ¿Acaso no piensas en las consecuencias? ¿no piensas en lo mal que me pone esta situación? Solo piensas en tí!- dijo Fátima, con ojos llorosos.

Miguel no tenía palabras para consolarla. Sentía que sus argumentos sonaban estúpidos. Se quedó en silencio recordando lo que había escrito como respuesta.
"... Soy Miguel, y el que te timbró fui yo. Fati no quiere nada contigo, ahora es mi enamorada. No vuelvas a molestar llorón de mierda..."
Miguel.

Había sido un golpe bajo, pero fue lo único que se le ocurrió para evitar que Francisco pensara que Fátima le había timbrado a propósito. Se sintió por un momento un héroe, el tipo de hombre que pone el pecho para salvar a su damisela. Pasada unas horas, Francisco había llamado a la oficina para pedirle explicaciones a Fátima.

-Quizás ella tenga razón, no debí comportarme así- pensó Miguel- No es raro, ella siempre tiene más razón que yo. Y ahora se ha molestado conmigo.

Subieron al taxi en silencio, y llegaron a casa de Fátima. Allí charlaron un poco mas calmados y Miguel pensó, que a pesar de que Fátima se había molestado, él había dejado en claro que la cuidaba y no dejaba que nadie le faltara el respeto. Se despidió con un beso de buenas noches y aunque la sintió distante, se convenció de que al día siguiente las cosas estarían más calmadas.

Fátima subió a su habitación, sacó su teléfono móvil, se sentó en la cama y marcó:

-Discúlpame Fran. Ya está solucionado, pero a veces tu mensajes me ponen en aprietos.
-No, discúlpame tú bomboncito, no quería meterte en problemas.
-Bueno, tienes que tener más cuidado
-Así es, ha sido un día agitado, mañana hablamos.
-Hasta mañana.
-Que descanses Fátima, te quiero mucho.
-Yo también Fran.