sábado, junio 20, 2020

Barra de bar


-¿No te parece que esa camarera es muy guapa? -le comenté a Maricarmen.
-¡Y tanto! vas a ver cómo te la presento -me dijo ella, con su acento andaluz.
-¡Qué dices! no es necesario -le respondí.

Guardé la cámara en mi mochila, ya tenía suficientes fotos. A pesar de que la escasa iluminación no había jugado a mi favor, confiaba en tener alguna buena instantánea del concierto. La música, de tipo pop español, contrastaba enormemente con el heavy metal, que hacía un rato había estando castigando los altavoces. Las luces y el alcohol, me empezaban a hacer sentir ligeramente embriagado.

-¡Vamos!.Te invito una cerveza -me dijo Maricarmen.
-¡Ok! -asentí y la seguí abriéndonos paso rumbo a la barra.
-¿Qué os pongo chicos? -nos preguntó sonriente una de las camareras.
-Queremos que nos atienda tu compañera -dijo Maricarmen con una sonrisa de seguridad. Yo ya empezaba a adivinar su intención.
-No hay problema -dijo la camarera, alejándose y comentándole algo a la otra que esperaba metros más allá.
-¡Oye! ¿qué vas a hacer? -pregunté retóricamente a Maricarmen.
-¡Tú tranquilo tronco!, confía en mí -respondió.

La otra camarera se acercó. Tendría treinta y muchos años de edad, cabello negro liso, labios rojos y vestía un ceñido traje negro. Con sus grandes ojos nos miró con curiosidad.

-¡Guapa!... mi amigo quiere decirte algo -comentó Maricarmen.

La embriaguez y mis nervios no fueron una buena combinación. Mi discurso anti cosificación femenina tropezó estrepitosamente con la torpeza y mi nula experiencia en situaciones similares.

-¿Sí? -dijo ella acercándose todo lo que permitía la barra, mientras yo intentaba no mirarle el escote.
-Eres la más...¡trabajadora! -dije torpemente, arrepintiéndome de cada palabra conforme éstas salían de mi boca.

La mujer nos miró. Nos sonrió cortésmente y se alejó en cuanto le pedimos las cervezas. Maricarmen no podía contener la risa. Aunque la observación era correcta (bastaba con verla trabajar), fue tan inútil e innecesaria, como usar la informática para ligar en una discoteca.

Era la era pre-cuarentena: noches de conciertos, salas con gente sudorosa, cerveza y música alta. Ahora soy yo el que no puede contener la risa cuando lo recuerda.

domingo, diciembre 31, 2017

Hoy conoceré a mi mujer

Madrid, martes 4 de julio de 2248.

Hoy no es un día cualquiera, hoy es el día que he estado esperando hace mucho tiempo, hace dos años exactamente desde que empezaron los trámites.

Hoy  hace dos años me dirigí al médico de cabecera y le pregunté la posibilidad de convertirme en cónyuge asistido. En los tiempos en que vivimos, cada vez es más difícil que nos relacionemos con el sexo opuesto y esta idea era algo que rondaba en mi cabeza desde hacía mucho.

Soy consciente de que aún hay mucho tabú al respecto, pero creo que las sociedades evolucionan. Y yo, desde que tengo uso de razón he tenido esa necesidad -instinto lo llaman algunos- de compartir mi vida con alguien. De formar una familia, y todo eso que, de alguna u otra forma, siempre se me había negado (hasta ahora).

Algunos se han atrevido a decir que es una salida fácil, cosa con la que no estoy de acuerdo: No sé qué tiene de fácil estar dos años en una lista de espera y pasar innumerables pruebas de aptitud para poder, finalmente, optar a un cupo en el Programa de Cónyuges Asistidos En Vitro (PCAEV). No es fácil, y eso que no menciono los dos años que se tienen que invertir en ocuparte de que tu nueva (o nuevo) consorte se desarrolle acelerada y completamente sin problemas. A algunos les puede suponer algo incómodo, pero para mí es parte de la experiencia de ser cónyuge.

Sí, los cónyuges asistidos en vitro pueden sonar a ciencia ficción, pero no, vivimos en el siglo XXIII y es una realidad. Nuestra sociedad ha avanzado lo suficiente para poder tener una solución científica una problemática que muchos vivíamos: desear una pareja a quien amar (y que nos ame) y no conseguirla.

Sé que aún, en este año 2248, la opción que he elegido con todo mi amor tiene detractores, la mayoría  son gente con pensamiento conservador -y un poco retrógrado, en mi opinión-.  Para ellos elegir las características físicas (aproximadas) de tu futura pareja les parece antinatural. Esta gente alega que si seguimos ese camino, el mundo se acabará tal y como lo conocemos. Discrepo nuevamente.

Esto es el presente y a nuestra sociedad le ha tomado mucho tiempo llegar a esto. Yo particularmente he esperado mucho y hoy la conoceré, vendrá conmigo a casa porque hay mucho que aprender. El crecimiento acelerado no hace milagros (aunque lo parezca). Tengo que educarla e inculcarle mis valores. En dos años aproximadamente ya será adulta, me enamoraré de ella, y formaremos la familia que siempre he soñado.

lunes, octubre 30, 2017

Sirenas

Y desperté con el sol. Parecía que fue ayer cuando rodeado de amigos dije: llegaré hasta el gran mar y hablaré con las sirenas. Entre sonrisas, loco me llamaron.

Y desperté con el sol. Disfruto de mis ríos y mis valles, pero el gran mar me espera. Las sirenas, aún quiero conocer. Inconforme, me llamaron.

Y desperté con el sol. Un viaje largo, pero el gran mar, se abre ante mí. La sirenas: encantadoras, las mejores del mundo. Confiado, me llamaron.

Y desperté con el sol, el mar sigue ahí. Diviso el agua turquesa y las playas blancas. Sirenas, ¿donde estáis? ¿Cuánto tiempo ha pasado? Solitario, alguien me llamó.

Y desperté con el sol. El regreso es duro. Casi no hay fuerzas. No sé si los amigos siguen ahí ¿Quien es ese que ahora se arrastra y casi no se reconoce? ... El de las cuestionables decisiones, me llamo yo.

Ilustración: The Land Baby (John Collier)

domingo, agosto 31, 2014

Vintage

Miguel miraba el techo mientras la música étnica sonaba de fondo. La luz de la terraza se reflejaba débilmente en la habitación, y el calor de agosto se hacía notar debajo de las sábanas. Miguel se preguntaba si podría recordar cuántos techos, que no eran el suyo, había visto desde esa posición y -sobretodo- oyendo la respiración de otra persona a su lado.

-Aunque no me hayas dicho tu edad. Puedo calcularla por la cicatriz que tienes en tu hombro- dijo ella.
-jaja..¿piensas que soy un árbol o qué?- respondió Miguel.
-Tonto... ¿Sabías que la vacuna que llevas ahí es de tuberculosis y sólo se aplicó, dependiendo del lugar, hasta cierto año?
-Oh..¡Eres muy lista!. Es lo que tiene acostarse con una enfermera ¿no?
-Pues sí- respondió ella.
-La verdad-continuó Miguel- El tema de la edad, ahora no me importa. Hace unos años tenía cierto conflicto en decirla. Total, si en este mundo importan más las apariencias que lo que somos ¿qué puede interesar la edad cronológica?.. pero eso ya pasó. Tengo treintisiete años, lo digo sin problemas.
-No los aparentas... mira: le resultas atractiva a una chica de veintitres años- dijo ella.
-jajaja.. ¿será que lo vintage está de moda?

La música étnica y el calor de agosto continuaron toda la noche.

lunes, julio 14, 2014

El top 5 de mis cumpleaños

Crecí en un mundo sin Facebook, sin móviles inteligentes y sin Whatsapp. Un mundo donde la puntualidad era una necesidad (por el miedo a llegar y que todos tus colegas se hayan marchado). Un lugar donde los amigos se contaban con los dedos de las manos. Un tiempo donde recordábamos el número de teléfono de los más cercanos y como no: la fecha de sus cumpleaños.

El día de mi cumpleaños se fue transformando desde el inocente anhelo por hacerme mayor, hasta la madura intranquilidad por un nuevo año que parece más corto que el anterior. Y claro está, ninguna celebración se igualará al recuerdo de mi madre dándome un abrazo a las 00:00h. Pero como de hacer un top 5 se trata, mencionaré las cinco mejores celebraciones (en orden cronológico) que guardo con mucho cariño por lo especiales e irrepetibles que fueron:

5º Soy un universitario!

El primer año en la universidad no fue el mejor académicamente hablando (creo que ninguno lo fue), pero me sirvió para crear lazos que durarían por mucho tiempo. Celebrar mi cumpleaños en un pub-bar de mala muerte, con personas con las que luego escribiría muchas historias, fue de las mejores cosas que recuerdo de esa época (el bañar accidentalmente a un colega con la cerveza, también). Aún me pregunto por qué la mayoría firmaba mi tarjeta de cumpleaños resaltando lo 'especial' que era.  Visto en perspectiva, cabe preguntarse si es adecuado tener un establecimiento como éste tan cerca de una universidad..pero eso es otro tema.

4º Soy un fuckin' treeker!

Tuve una etapa donde aprovechaba los fines de semana largos para salir de excursión-acampada. La ventaja de crecer en Lima, es que en pocas horas en bus, ya se puede estar en un pueblo como Matucana ( 2500 msnm ), donde luego de un ascenso por un camino de herradura, se puede llegar a las Cascadas de Antankallo. Para cierto cumpleaños (veintitantos) organizamos una acampada que recuerdo gratamente porque "el regalo" me lo dio la novia limeña que tenía por ese entonces. Creo que no hace falta decir más, la naturaleza: inspirando a jóvenes enamorados. Lo siento por mis vecinos de tienda que esperaron toda la noche para brindar conmigo.

3º No sos vos, soy yo!

Un tiempo más tarde empecé a viajar más allá de Lima. Por esa época, tenía una novia de origen francés que me animó a pasar mi  cumpleaños en Buenos Aires, el plan era luego subir por el norte hacia las impresionantes Cataratas de Iguazú. Lo recuerdo con cariño porque fue la primera que celebré un cumpleaños fuera de mi país. Además el estar viajando en plan pareja le da un plus romántico que con los años se termina apreciando, aunque, para ser sincero, el viaje fue una mezcla de encuentros y desencuentros, pero de saldo positivo porque luego seguimos juntos una temporada más...

2º jo estic a Mallorca!

Pasaron más años, me mudé de ciudad un par de veces y llegué a Mallorca: "La isla de la calma", ciudad donde en una de esas noches donde distancia, soledad y otros factores se juntaron para que casi olvidara que era mi cumpleaños. Felizmente un par de recientes amigas me contactaron y propusieron ir a los jardines cercanos de la Catedral para pasar el rato. Plan improvisado que se convirtió en uno de esos cumpleaños que siempre tendré presente: encendimos una varita de incienso a mi nombre, compartimos una botella de vino, nos contamos nuestros sueños y planes, etc. Realmente mis dos niñas alemanas me salvaron la noche. Lo del chapuzón desnudo en las aguas del puerto no es algo que recomiende a todos, pero, es que  hacía calor.

1º La casa del cariño

Banda nueva, flirteos nuevos, trabajo nuevo, compañera de piso nueva. Parecía que todo se reordenaba nuevamente. Así que me decidí organizar una fiesta en casa. Comida, bebida y muy buen rollo. Muchos saludos, muchos abrazos, concierto instrumental en un pub cercano y nuevo "regalo" que me hacen esa noche. La relación con la autora del regalo nunca llegó a madurar, pero el recuerdo lo guardo con mucho cariño... como el nombre de mi calle.

La lista sigue abierta...

lunes, enero 13, 2014

Contacto mal etiquetado

Ayer tuve que llamar por teléfono a mi compañera de piso y resultó que el número lo tenía mal anotado. Lo curioso fue que quien me contestó se llamaba igual que ella. Yo no reconocí a quién me estaba contestando y me dio mucho corte continuar, ya que a veces suelo borrar números de mi agenda y eso puede causar situaciones incómodas.

Hoy luego de intentar recordar de quién se trataba, no me resistí e inicie una conversa con ella por whatsapp, llevaba una bonita foto del mar en su perfil, lo que hacía más difícil saber de quién se trataba:

YO: Hola, ayer te confundí con mi compi de piso que se llama como tú, por lo que veo. 
ELLA: Ya. 

Por la frialdad de la respuesta, supuse que era alguien que me conocía... pero no estaba seguro!

YO: Pero si yo tengo tu número en mi móvil, es que te conozco ¿no? 
ELLA: Jajaja, ¿no me digas? ¿Y sabes quién soy? 

Mi alarma de ironía me decía que esta persona sí sabía quién era yo.

YO: Sinceramente no sé quién eres, la foto que llevas en tu perfil no me ayuda. 
ELLA: Pues entonces no me conoces 
YO: ¿Tú tampoco no? 
ELLA: ¿Cómo te llamas?
YO: Martín
ELLA: Pues no sé 

Llegado a este punto, claramente tenía dos opciones.

YO: ¿Prefieres olvidarlo o seguimos averiguando? 
ELLA: jaja, me resulta gracioso.. 
YO: ¿El qué te resulta gracioso? ¿esta situación? 
ELLA: Que yo no tengo tu teléfono. Eso quiere decir que no debes ser muy importante en mi vida. 

Mi alarma de ironía volvió a saltar.  Además de que... ouch! eso último dolió un poco.

YO: Debe ser. Me da mucho palo preguntar, pero en fin. Yo vivo en Palma de Mallorca, ¿tu también? 
ELLA: Sí. Déjalo es igual 
YO: ¿Séguro? 
ELLA: Sí 
YO: Com tu vulguis. Borraré el número y no te molesto más. Buenas noches. 
ELLA: Un beso 

Ese beso final me recordó al Padrino II. Fin de la historia ¿o no?

miércoles, junio 13, 2012

¡Y yo que estaba tan tranquilo!

Lunes 18:00h

ding, dong!!! suena el móvil... Mensaje nuevo de contacto femenino con quien raramente converso. Se trata de un mensaje lleno de "buenrollismo" de esos que se acompañan con fotos kitsch para parecer profundos

-¡qué sorpresa! ¿cómo va todo?- contesto yo...
-¡muy bien! saliendo del trabajo- me responde ella...
Considerando que raramente conversamos y que ella ha iniciado la conversa, doy el siguiente (y lógico) paso:
-¿Y qué tal? ¿algún plan para más tarde? -pregunto
-No...estoy yendo al súper. Lo siento -responde fríamente.
WTF???, pienso ... Tardo unos segundos en encontrar la frase que describa mi sorpresa luego del breve intercambio de mensajes. Fracaso en el intento, lo único que cruza mi mente es una sóla palabra:
-Flipo! - escribo
ding dong!! mensaje nuevo:
-No proponías quedar? Eres muy raro! -me escribe.
Sigo sin entender, las mujeres son una batalla perdida.

miércoles, noviembre 23, 2011

Sin poder dormir

Cuatro menos 10:
Oigo el ruido de los coches en la calle.
Hace unos momento me dabas un regalo de cumpleaños: ese viejo reloj.
Hace años que no lo uso y no sé en qué cajón lo guardé.
Hace uno momento te vi llorando.
Entre sollozos mencionas frases sinceras, creo que debí prestar más atención.
No recuerdo muy bien qué decías.

Cuatro menos 5:
Miro el techo de mi habitación.
Estrellas falsas pegadas al techo
¿cuántos habrán dormido bajo ellas?
¿qué historias pueden contarme?
Hace unos momentos fui a recogerte al aeropuerto con tu padre
Recuerdo el aroma a tierra en tus ropas y esa mirada tuya.
Me hacías sentir tan invisible.

Cuatro en punto:
Sigo sin dormir.
Las estrellas falsas siguen pareciendo infinitas.
Hace un momento te vi bailando en aquel escenario.
Estabas tan llena de juventud. Y eras feliz a mi lado ¿no?
¿Juventud? Sí.
Eso que no se puede abrazar eternamente y que tiene un momento y un lugar.
¿Acaso eso eras tú?

Cuatro y 10:
Han pasado varios años.
He vivido tanto y sigo entiendo tan poco.
Soy un producto de mis muchos y deliciosos errores.
Bukowski, amigo. Ahora te entiendo.
Pero yo sigo escribiendo pésimamente y sin poder dormir

jueves, septiembre 08, 2011

La ex compañera de apartamento

Miguel sostenía la taza de café mientras le hablaba a su compañera:

-¿Y qué te dije?
-Es que ¿no te acuerdas Miguel? no me lo puedo creer.
-Recuerdo momentos, pero no detalles.
-jajaja.. fue muy gracioso
-Vamos Kitty, cuenta.
-Dijiste: solo quiero encontrar una chica que me quiera. Y luego te caiste de la cama.
-No vuelvo a beber slivovitz contigo... ni con nadie, ¡es una bebida demoniaca!
-¿Sabes? En Chequia, mis padres siempre hacen pasar la prueba del slivovitz con mis novios.
-Ya veo, ¿y alguno la ha pasado con éxito?
-mmmm... la verdad no. Nadie la ha pasado con éxito.
-Pues entonces, no me debo sentir muy mal.
-jajaja.. es cierto, pero fue my cómico.
-Si claro. Cómico fue decubrir mi camiseta rota.
-Bueno.. es que.. no sé, me provocó rompértela.
-Agradece que no era una camiseta nueva.
-jajaja... bueno, es lo que tiene pasar la noche con una checa,
-Ya veo.. iré con cuidado

Dos semanas después, Kitty se mudó de apartamento y las aventuras con Miguel terminaron. Algunas veces más ella y él se citaron para comer o tomar una copa. Nunca más se acostaron y trataron de no conversar acerca de las dos semanas antes de que ella se mudara de piso. De las dos semanas en que rompieron el tácito acuerdo en el que las relaciones íntimas entre compañeros de apartamento está prohibida. Regla que rompieron gracias a que Kitty se pensaba mudar y que aún le quedaban reservas de slivovitz en casa.

sábado, abril 02, 2011

Me perdí al encontrarme

No había una luz, no había un túnel... sólo había oscuridad y dolor. Poco a poco, estas imágenes fueron llegando  a su mente...

Hacía tres años:

-Y entonces para qué vas a Europa? preguntó Marco.
-Estuve buscando esa oportunidad tanto tiempo, que creo es un poco de inercia, y...es algo que no se puede desaprovechar.
-Sabes que Connie no estará ahí.
-Lo sé. El plan original era ir con ella, pero ¿qué voy a hacer? ¿quedarme aquí lamentándolo toda mi vida?
-Te deseo mucha suerte Miguel.
-Gracias brother.

...El vaso vacío estaba en la mesa de noche. Afuera la gente seguía viviendo sus vidas. En la habitación Miguel yacía en su cama.

Hacía un año:

-No sé que buscas, no sé que pasa en tu cabeza, pero debes solucionarlo tú solo- dijo ella
-Lo sé, no es algo de ahora. Lo llevo desde hace algún tiempo. Europa no lo ha solucionado.
-Lo siento Miguel, te quiero mucho pero ahora me das un poco de lástima.
-Esas palabras son lo último que quería oír.. es algo que no necesito.
-Está claro que a mi tampoco -dijo ella- Adiós Miguel.

...Eran como escenas de película: Fátima, Connie, su últimos años en Europa. Para Miguel cada cosa era como si hubiera sido vivida ahora mismo.

Hacia unas días:

- Grace, ¿Y no te has preguntado qué es lo que buscas?- preguntó Miguel
-No sé tío. Así soy yo.
-Me recuerdas tanto a mí (cuando soy realmente yo)- pensó él.
-¿Qué buscas en en tu móvil? -preguntó Grace
-Un número que no debo marcar.
-Que tontería ¿entonces por qué lo tienes?- preguntó élla.
-Para reconocerla si es que me llama alguna vez - respondió él.
-¡Ay Miguel! a veces me pones de mala hostia!

Hacía unas horas:

Miguel regresaba del club. La gente de siempre, el mundo de apariencias que lo agobiaba, el mismo tipo de mujer que interpreta el papel chica sexy para provocar, la otra chica que aparenta tener gustos exclusivos. La soledad de siempre. Fue al baño tomo las pastillas y se preparó un vaso de tequila...

...La combinación no fue mortal. Los sedantes y el alcohol casi lo alejan de este mundo. Miguel: ¿Cuántas paradas hay que hacer para regresar a ti?.

lunes, febrero 21, 2011

Rehaciendo pasos: Madrid

plaza castilla
Hoy camino por estas calles conocidas, por estas avenidas con rostros familiares: Plaza España, Gran Vía, Callao, Sol. El frío se filtra por entre mis ropas y trae a mi mente recuerdos no tan lejanos. Madrid tiene un significado y un aroma que el tiempo -desgraciadamente- se encargará de desvanecer. Es de los lugares que me recuerdan a tí y a las noches regresando a casa luego de unas tapas. Soy yo yendo a entrevistas de trabajo. Madrid también es un canción de Cristina Rosenvinge que no faltaba en mi Ipod. Pero principalmente Madrid eras tú. Hoy me pareció verte en el metro, pero me equivoqué; tú ya no vives aquí. Hoy me parecio verme a mi mismo, caminando hacia la Complutense, pero también me equivoqué; eso fue hace unos años, cuando soñaba con que Madrid fuera mi destino y algo más. Hoy me apetece escribir todo esto, y no hay nada que lo impida.

martes, octubre 12, 2010

Amor embotellado

Era un aroma dulce y conocido. Miguel se sorprendió de cómo un perfume podía hacerlo viajar al pasado y perderlo en los recuerdos. Hasta ese momento nunca se había preguntado si el origen de ese aroma era un shampoo, un gel de baño o una colonia. Eso ya no importaba, ahora lo había vuelto a sentir, tan familiar como siempre, tan cercano, tan suyo. Tuvo que resistirse a cerrar los ojos y dejarse llevar en él.

-Ese perfume que usas ¿es francés no es así? - preguntó Miguel.
-Sí, se llama "Amor Amor"- contestó ella.
-Vaya, cuántos recuerdos- dijo Miguel, desviando la mirada de sus pechos.

Ella lo miró extrañamente, y siguió escribiendo en el papel.

-Ya está, es mi número para cualquier emergencia.
-Gracias Wendy -contestó Miguel.
-De nada, y bienvenido al piso- dijo la austriaca.

Miguel entró a su nueva habitación, cogió la guitarra y se tumbó en la cama mirando el techo. Se trataba del mismo perfume que usaba Connie.

miércoles, agosto 25, 2010

Noche de bares

Miguel bajo del taxi. Mientras ella le besaba el cuello, él intentó buscar las llaves del piso. No pudo encontrarlas.

-Tenemos un problema, le dijo.
-¿Qué pasa? le dijo ella mirándole a los ojos
-Tenemos que despertar a mi compañera de piso. He olvidado mis llaves.

Miguel tocó con fuerza el timbre, arriba en el quinto piso, una austriaca dormía plácidamente.

Todos los eventos se habían sucedido de forma inesperada. Como todo los viernes, él había llegado del trabajo pensando ver alguna película en el ordenador. Peter y Pavel, sus otros compañeros de piso, después de varias cervezas, lo animaron a salir. La zona de los clubes, en Londres, no era su preferida: siempre bulliciosos y con gente posh tratando de llamar la atención. Cinco cervezas más y con una que otra sustancia adicional en su organismo, Peter, Pavel y Miguel iban montados en un taxi rumbo a la zona de clubes. Los tres entraron a 'Moving', uno de los tantos clubes del lugar. Peter se acercó a la barra y pidió scotch para los tres. Minutos más tarde estaban bailando con un grupo de chicas.

-"What the fuck!!do you know what time it is?"- dijo Wendy, la compañera de piso de Miguel, visíblemente enfadada por haber sido despertada a las 4:00 am. Abrió la puerta y Miguel entró dirigiéndose al ascensor. La chica lo acompañó. Mientras subían, ambos se exploraba con las manos debajo de las ropas.

En el club el tiempo había corrido mas deprisa que lo normal. En un instante él bailaba entre las chicas quienes sonreían con complicidad y brillo ausente en los ojos. La chicas lo dejaron con una de ellas. Miguel tomó la iniciativa y la besó, ella le correspondió mordisqueándole el labio inferior. Él le preguntó si le apetecía acompañarlo a casa. Ella aceptó.

Los dos entraron al piso besándose y tropezando con los muebles en la oscuridad. Miguel la guió de memoria hacia su habitación. Su estado de embriaguez lo hacía sentirse como una película a cámara lenta. Su habitación desordenada, se le hacía luminosa y grande. Los dos cuerpos fueron descubriendo su desnudez hasta terminar fusionados en uno solo, fuera de toda inhibición y complejo.

Al día siguiente ella se despertó y le preguntó la hora. Son las 9:20 respondió Miguel, luego de examinar su móvil. Ella se vistió, y él pudo verla a contraluz. Piel blanca como la luna, una cintura estrecha y trasero ancho.

-Ha sido un placer Myhell- le dijo con un beso en la boca.
¿Por qué ninguna británica puede pronunciar MI-GUEL? se preguntó.. todas lo llamaban My-Hell que sonaba a 'Mi infierno'. ¿Acaso en eso se había convertido?
-Good bye sweety- respondió él, Tratando de recordar el nombre de ella. No pudo.

Miguel se quedó mirando el techo mientras oía que se marchaba. Se preguntó si ella se habría dado cuenta de que había olvidado su nombre, ¿se lo había preguntado?, creo que ni había sido necesario. Más tarde, al levantarse, descubrió sobre la mesa encontró una nota con un número de teléfono y una letra: V.

lunes, julio 19, 2010

Cita en el Tortoni

Elegí citarnos en el Café Tortoni. Tradicional lugar argentino por el cual habían pasado literatos de la talla de Borges. El sitio tenía mucho en común con las aficiones que que tanto Miguel y yo compartíamos. Cuando él llegó, lo vi delgado cómo siempre, enfundado en un pantalón pitillo y zapatillas Converse. Connie, como siempre, con sus ojos azules detrás de gafas "vintage", sus buenas tetas y el piercing en el labio inferior. Ambos formaban una curiosa pareja.

Recuerdo exactamente cómo empezaron y las etapas por las que atravezó su relación. Miguel había conocido a esta chica por internet cuando aún estaba con Camila. Cuando él y Camila terminaron, me dijo que se iría a Bs Aires a visitar a sus amigos músicos. Ahí conoció en persona a Connie: antropóloga de profesión y punky de corazón. Sus trabajos en ONG's le permitían dedicarse a su pasión: viajar y experimentar. Connie, fue tal vez el inicio de un nuevo Miguel, gracias a ella, él se dio cuenta de que el mundo nos pertenece a todos, de que las fronteras están en nuestra mente y que los sueños existen para alcanzarlos. Connie era un ser tan libre que a veces me preguntaba cómo ella y Miguel podían estar juntos Miguel la invitó a Lima, al depa que tenía en San Borja. Luego él, sorprendiéndonos a todos nos dijo que renunciaba a su trabajo y se venía a Argentina para probar suerte.

Miguel, me contó que el toque europeo de Buenos aires le fascinaba, que era algo que lo había encantado desde el inicio.

- Y por dónde están viviendo, le pregunté a Marco.
- En el piso de Connie, por Avenida Callao, en pleno centro. ¿Y tú? -contestó él.
- Me quedo en casa de una amiga, la que estudia música, tu que estás en esa onda quizás la conoces. Estos días quiero ver temas de negocios y de ahí regreso a mis cátedras en la universidad, y tú Connie, ¿cómo ves a Miguel en tu querida argentina?.
- Ni tan querida, ¿viste?...Buenos aires es una ciudad con mucho quilombo, una selva, ¿me entendés? No es como Europa, pero vos si querés podés hacer cosas. Y bueno, a Miguel no es que le cope demasiado el invierno, pero tiene que aprovechar. Vos también- dijo Connie dando una calada al cigarrillo.
- Claro flaca! – contesté- Y ¿piensan viajar? o se quedan en Bs Aires.
- Quizás a Misiones, a visitar Iguazú, y las tres fronteras. Aún no las conozco- contestó Miguel.

Dentro de todo, se les veía bien. Luego nos reencontramos antes de regresarme a Lima. Posterioremente el contacto siguió por esporádicos emails. Esa vez Miguel no mencionó nada, lo ocultó as su manera. Más adelante me explicó que a Connie la sentía distante. No me mencionó de alguna persona más, pero yo creo que él lo presentía, Miguel siempre ha tenido ese denominador patológico pensando que que detrás de su relación hay alguien más. Quizás era una excusa para proteger su inseguridad al amor.

Me acaba de llegar una postal, Miguel me cuenta que es muy probable que viaje a Reino Unido, pero primero debe regresar a Lima para cerrar la venta de la antigua casa de su madre. De sus hermanas no tiene noticias. No sé que diablos irá hacer en Europa, pero él se la va a jugar, y tampoco sé que diablos irá hacer ahora allá, sólo sin su Connie.

Escrito en colaboración con Franco

domingo, abril 25, 2010

Prózac

Miguel abrió eligió una píldora de la caja y se la llevó a la boca. Tomó un trago de agua e intentó hablar.

-¿Por qué me miras así?
-Actúas como un adolescente, Miguel. No puedes continuar así.
-Es lo mismo que dijo la doctora. Por eso me mandó estas putas pastillas.
-Eso sólo es para que tu organismo se equilibre. Pero lo otro debes solucionarlo tú mismo.
-Hablas cómo si fuera tan fácil- replicó Miguel- No pensé volver a pasar por esto. Siento que todo me va mal, que el mundo juega en mi contra. Me siento tan solo.
-¡Ay "Pelo"! tu decides ser feliz o no. Aquí no hay culpables, tan sólo consecuencia de tus actos y tus decisiones.
-Odio que me llames así- dijo Miguel.
-Esconderte y alejarte de todos, llamar a Connie luego de casi un año, comportarte como un antisocial. No haga el ridículo...Miguel.
-Está claro: el problema soy yo.
-Tampoco te compadezcas... sólo te digo que seas consecuente. Tu eres muy importante Miguel. En tu vida, no debe haber otra persona más importante que tú, grábalo en tu mente o tatúalo si quieres.

-Y ahora tú. Cada vez que me buscas, me dejas preocupado- dijo Miguel, entre sollozos.
-Oye, tu me buscaste. Pero eso no importa. Si me necesitas, igual estaré ahí, sé que quizás esto te confunde un poco. Pero sabes bien el qué nos une.
-Sí, lo sé- dijo Miguel.

No se atrevió a devolverle la mirada. Pero Miguel sentía que él estaba ahí observando cada gesto. Solía hacer eso.

Miguel salío de su habitación, y cerró la puerta. En ella sólo quedó el eco de su voz y el espejo con quien solía hablar cuando iba medicado.

martes, abril 13, 2010

Espiral

Los rayos de sol se filtraba por la ventana. Miguel se frotó los ojos para despertarse completamente. En el ambiente contíguo, se oía a Connie ocupada en la cocina. Él se incorporó intentando encontrar su boxer debajo de las sábanas.

-Malditos boxers, siempre se esconden cuando los busco- pensó.

Se dirigió a la cocina, mientras sentía que los minutos avanzaban velozmente.

-Debes preparate. La gente no tardará en llegar- dijo Connie.
-Si claro- respondio Miguel, tratando de recordar de quiénes se trataba

Horas más tarde, el Sol brillante en lo alto, la gente estaba sentada en las mesas o reunida en grupos charlando. Una música nostálgica sonaba de fondo, mientras unos iban y venía saludando a Miguel. No recordaba cuándo fue la ultima vez que vio a tantos rostros familiares en un mismo lugar.

-¡Pero si es Marcos! ¡Cómo has llegado hasta acá hombre!
-No podía faltar- dijo él, dándole una palmada en el hombro.
-Wow.. esto es muy loco... que gusto verte. Hacía mucho tiempo- dijo Miguel, sorprendido.
-Así es brother... ¿ya ha llegado Fátima?, me dijo que vendría.
-¿Qué? ¿Connie la ha invitado?- preguntó Miguel.
-¡Claro tonto!. Pero ¿sabes?. Quién no pensé que vendría era Camila.
-¡No jodas!... ¿ha venido? no la he visto aún.
-¡Si! Estaba en la entrada, vino acompañada. También me crucé con tu Belinda, pero no sé si entendió "my bad english".
-¿Esto es muy surrealista no?- dijo Miguel.

Connie interrumpió la conversación:

-Amor, hay alguien que te gustará ver, Sígueme.

Lo guió por un costado del jardin, la casa parecía más grande e irreconocible que otras veces. Bordearon el jardín entre grupos de parientes que saludaban a Miguel mientras él pasaba cerca a ellos. Sus amigos de la universidad alzaron unas copas cuando lo vieron pasar. Más allá su primera banda de rock le hicieron una señal con la cabeza. No muy lejos, algunos chicos de su antiguo barrio le sonrieron. Miguel no salía de su asombro y tampoco alcanzaba a recordar sus nombres.

-Cónnie esto es raro. ¿Cómo has podido reunir a todos ellos? -preguntó Miguel.
-La situación lo ameritaba- contestó ella.

Se detuvieron detras de una pareja de ancianos que voltearon al sentirlos llegar. Miguel sintió que su corazón aceleró cuando su abuelo le dirigió la palabra. Ambos llevaban cerca de diez años fallecidos.

-¿Cómo es posible?- dijo Miguel, retrocediendo con miedo.
-Miguelito no debes tener miedo.

Miguel empezó a asociar ideas: su falta de memoria, la gente que había venido a verlo desde tan lejos. Comenzaba a tener una idea de lo qué pasaba.

-¿Estoy muerto?- preguntó

Connie a su lado con rostro cambiado. Asintió con la cabeza.

-Te estas despidiendo de la gente que fue importante en tu vida- explicó Connie.
-¿Pero cómo fue? ¿qué me pasó? no recuerdo nada-
-Fue una motocicleta- dijo Connie tristemente.
-Pero si yo no tengo motocicleta, ni sé conducir una- replicó Miguel.
-No la conducías tu- contestó su abuelo
-¿Y ahora? ¿qué debo hacer? -preguntó Miguel.
-La vida gira formando un espiral, para aprender de los errores. ¿Llegaste a encontrar el tuyo?.

Miguel abrió los ojos y despertó en su habitación, con el sol que le daba de lleno en el rostro. Respiró profundamente y sintió alivio de haya sido un sueño. Fijó su mirada en el póster de M.C. Echer pegado a la pared: "Simetrías". Belinda hacía unos días que se había marchado. Connie hacía un año que estaba en algún país del tercer mundo, quizás, con un nuevo y exótico novio. La cama parecía más grande que nunca.

Más tarde, caminando hacia el supermercado, con los pensamientos en las nubes, no se percató en unos de los tantos grafittis que solían estar dibujados en el vecindario. El mensaje no se distinguía con claridad, pero lo que si se notaba, aún, era un curioso espiral de color naranja que resaltaba en la sucia pared.

jueves, febrero 11, 2010

La moneda de Camila

-¿Y que harás en Australia?- preguntó Miguel.
-Trataré de estudiar inglés, no puedo trabajar aún. Así que iré a clases- respondió Camila.
-Es algo raro ¿no?, te conozco poco tiempo, pero siento que te extrañaré. Nos hemos hecho buenos amigos- dijo él, sonriéndole.
-Si, vamos a ver qué pasa. Yo también te extrañaré- afirmó Camila, tratando de disimular su rubor.

La noche siguiente, en el aeropuerto. Camila dejaba todo listo para tomar el vuelo intercontinental hacia Melbourne, donde pasaría una temporada en casa de su hermana mayor.

-No voy a necesitar estas monedas que me han quedado en la cartera. ¿No las quieres?- preguntó Camila
-Tengo suficientes. Mi trabajo me lo permite- bromeó Miguel -Guárdalas para cuando regreses-
-No sé si regresaré, anda quédate aunque sea con una- dijo ella.
-mmm....está bien, pero quiero que le hagas una marca, así no termino pagando un cigarrillo con ellas. Además te la podré devolver cuando te vea de nuevo – dijo él.

Camila, apagó el cigarrillo, sacó un lapiz de labio de la cartera y dibujó un smile sobre la moneda de un nuevo sol, alcanzándosela a Miguel inmediatamente. Él guardó la moneda en su bolsillo y se despidió de Camila con un largo abrazo, mientras le susurraba al oído: “Quiero tener noticias tuyas para sentirme orgulloso”.

Minutos mas tarde, Camila, ubicada en la cabina del avión, pensaba cómo era posible que ese tal Miguel -que parecía tan interesante- haya sido dejado por su antigua novia, como él le había contado. -Ni bien llegue a casa de mi hermana, le escribiré un email- pensó ella. El avion aceleró con fuerza e inició su ascenso, mientras Camila, mirando las luces de Lima desde la ventanilla, sintió un hormigueo en el estómago que no supo distinguir si era causado por el vuelo o por este chico que dejaba en tierra.

Miguel, ya en su departamento, cogió un pedazo de papel y escribió el nombre de Camila junto a la fecha y la frase “...de Camila antes de irse a Australia”. Colocó la moneda en un envase de plástico y lo acomodó en el estante. -Mañana le escribiré un mail, esta chica tiene un gran corazón y es muy linda- se dijo Miguel. Mientras sentía un familiar hormigueo en el estómago del cual tampoco supo distinguir la causa.

martes, febrero 02, 2010

Una vez más


Una vez más, que se convierte en experiencia.
Una vez más, que no suma, sino que resta.
Una vez más, que se lleva un poco de mí.
Una vez más, que convoca espectros.
Una vez más, no tan desconocida para mí,
Una vez más, que es sorprendente e inesperada.
Una vez más, que tira las bridas y me hace desmontar.
Una vez más, que me obliga a pensar qué es lo que hago mal.
Una vez más, donde lo más importante de mi vida...debo ser yo.

martes, enero 26, 2010

Lágrimas

Miguel colgó el teléfono mientras notaba un calor ascendiendo desde su vientre. Imaginó a Connie desnuda en brazos de otro hombre. Empezó a preguntarse si ella lo estaría besando con la misma pasión que solía demostrarle. El corazón se le hundía más, conforme su imaginación volaba. No podía evitarlo, le había encontrado un gusto torturador a ese -cada vez más conocido- dolor. Apretó los dientes, cerró los ojos, y no pasó nada. Se desilusionó de no poder acompañar con lágrimas a su descompuesta expresión. Se cuestionó si realmente amaba a Connie. Se respondió a sí mismo que claro que la amaba. Después de todo, había estado dispuesto a dejar su trabajo, familia y amigos para ir a vivir con ella en Buenos Aires. -Entonces ¿por qué no podía llorar?- se preguntó otra vez. -¿Sería acaso un mal sueño?

un año antes...

Miguel dio una calada al porro que fumaba y se estiró desnudo en la cama. A su lado Connie le preguntó por su expresión. -Mi abuelo ha fallecido- contestó Miguel. -Hacía meses que no lo veía, casi desde que regresamos de Buenos Aires, donde te conocí-. Se quedaron mirando el techo unos minutos que parecían pasar muy lentamente bajo los efectos de lo que fumaban. Connie lo abrazó con su cuerpo tibio y Miguel dijo debilmente: -No puedo llorar-.

diez años antes...

Miguel se miró al espejo. Examinó su cabello enjuto y el rostro de adolescente castigado por el acné. Relacionó su aspecto con el poco éxito que tenía con las muchachas. Se sintió solo y poco querido a sus 17 años. Quiso liberar aquel dolor, apretó los dientes, pero no pudo llorar.

siete años antes...

El puño de aquel niño se hundió en el vientre de Miguel y lo dejó sin aire. Con mucho esfuerzo se reincorporó y trato de entender por qué le hacían tal cosa. El eco de esas voces y el agua cayendo de una grifería malograda, apagaron sus palabras. Los muchachos que lo retenían en el baño inspeccionaron su mochila y extrajeron el sandwich que había preparado su madre. Sintió que manos desconocidas recorrían su cuerpo de niño y sintió verguenza. Regresando a casa, no se lo dijo a nadie. Cuando se acostó en su cama, pensando en el abuso sufrido, no pudo soltar lágrima alguna.

Esa mañana...

La película estaba por concluir, el fondo musical -compuesto de cuerdas- ejecutaban intensas melodías que acompañaban la escena final, en ella, el protagonista -convertido en anciano- terminaba su gran aventura personal, recordando intensamente cada persona que conocío.

La pantalla de créditos finales apareció y con él, una solitaria lágrima descendió sorpresivamente por la mejilla de Miguel. La sorpresa se convirtió en temor cuando esa lágrima se vio acompañada de otra. Y otra.

La liberación de años de dureza, se abrió paso en forma descontrolada y violenta con cada bocanada de aire que Miguel tomaba esa noche. Desde lo más profundo de su alma, un dolor reprimido hizo que Miguel llorara y golpeara todo lo que tenía a su alcance. El llanto le hizo perder la noción del tiempo. Miguel no supo explicar, más tarde, a su psicoanalista, si lloró horas, días o semanas. Solamente pudo contarle que pasó mucho tiempo, doblado sobre sí mismo en aquella habitación, de ese país extraño. Donde había terminado viviendo -casi sin pensarlo- siguiendo a su corazón.

sábado, noviembre 21, 2009

Foto mental


Miguel extendió sus manos formando un rectángulo con el índice y el pulgar, cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir. Encuadró aquel instante, como siempre lo hacía con aquellos momentos que deseaba inmortalizar en su memoria. Con un poco de esfuerzo podía recordar cuándo empezó a tomar esas instantáneas personales.

Belinda le quedó mirando con sus impresionantes ojos verdes. El ordenador mostraba formas danzantes y coloridas al compás de la música. Las velas sobre la mesa ofrecían la iluminación suficiente para que la escena se hiciera sincera y perfecta.

El tiempo se detuvo por un instante, Miguel guardó su instantánea mental y pensó en cuánto la echaría de menos.

-Extrañaré estos momentos Belinda -dijo Miguel, en inglés.
-I know, me too. You're so cute - respondió ella.

Regresando en su auto, trató de contar cuántas veces había hecho instantaneas mentales: Recordaba cada una ellas: La primera que hizo en Barranco, con un pisco sour y Fátima. Recordaba también, la que hizo en casa de Camila -la siemrpe dulce Camila-, despidiéndose antes que ella partiera a Australia.
Cómo no recordar la que le hizo a Connie, la linda gaucha que conoció los meses que estuvo en Buenos Aires y, claro, la que le tomó a Carmen en LarcoMar contándole, delante de un café-moca, que dejaba definitivamente el Perú.

Cinco años después y un par de nuevas cicatrices en el corazón, habían hecho olvidar los -ahora lejanos- recuerdos de Fátima. El tiempo no había pasado en vano.

Miguel aparcó delante de su edificio y descendió del auto. La luna en el cielo brillaba con gran detalle, ofreciendo su embriagadora belleza a quien se detuviera a verla. Cosa que Miguel no pudo resistir.

La noche corría apacible en aquel silencioso pueblo europeo, mientras pocos transeúntes reparaban en aquel hombre que, con los brazos estirados y los ojos cerrados, formaba una extraña figura rectangular apuntando al cielo.