lunes, julio 14, 2014

El top 5 de mis cumpleaños

Crecí en un mundo sin Facebook, sin móviles inteligentes y sin Whatsapp. Un mundo donde la puntualidad era una necesidad (por el miedo a llegar y que todos tus colegas se hayan marchado). Un lugar donde los amigos se contaban con los dedos de las manos. Un tiempo donde recordábamos el número de teléfono de los más cercanos y como no: la fecha de sus cumpleaños.

El día de mi cumpleaños se fue transformando desde el inocente anhelo por hacerme mayor, hasta la madura intranquilidad por un nuevo año que parece más corto que el anterior. Y claro está, ninguna celebración se igualará al recuerdo de mi madre dándome un abrazo a las 00:00h. Pero como de hacer un top 5 se trata, mencionaré las cinco mejores celebraciones (en orden cronológico) que guardo con mucho cariño por lo especiales e irrepetibles que fueron:

5º Soy un universitario!

El primer año en la universidad no fue el mejor académicamente hablando (creo que ninguno lo fue), pero me sirvió para crear lazos que durarían por mucho tiempo. Celebrar mi cumpleaños en un pub-bar de mala muerte, con personas con las que luego escribiría muchas historias, fue de las mejores cosas que recuerdo de esa época (el bañar accidentalmente a un colega con la cerveza, también). Aún me pregunto por qué la mayoría firmaba mi tarjeta de cumpleaños resaltando lo 'especial' que era.  Visto en perspectiva, cabe preguntarse si es adecuado tener un establecimiento como éste tan cerca de una universidad..pero eso es otro tema.

4º Soy un fuckin' treeker!

Tuve una etapa donde aprovechaba los fines de semana largos para salir de excursión-acampada. La ventaja de crecer en Lima, es que en pocas horas en bus, ya se puede estar en un pueblo como Matucana ( 2500 msnm ), donde luego de un ascenso por un camino de herradura, se puede llegar a las Cascadas de Antankallo. Para cierto cumpleaños (veintitantos) organizamos una acampada que recuerdo gratamente porque "el regalo" me lo dio la novia limeña que tenía por ese entonces. Creo que no hace falta decir más, la naturaleza: inspirando a jóvenes enamorados. Lo siento por mis vecinos de tienda que esperaron toda la noche para brindar conmigo.

3º No sos vos, soy yo!

Un tiempo más tarde empecé a viajar más allá de Lima. Por esa época, tenía una novia de origen francés que me animó a pasar mi  cumpleaños en Buenos Aires, el plan era luego subir por el norte hacia las impresionantes Cataratas de Iguazú. Lo recuerdo con cariño porque fue la primera que celebré un cumpleaños fuera de mi país. Además el estar viajando en plan pareja le da un plus romántico que con los años se termina apreciando, aunque, para ser sincero, el viaje fue una mezcla de encuentros y desencuentros, pero de saldo positivo porque luego seguimos juntos una temporada más...

2º jo estic a Mallorca!

Pasaron más años, me mudé de ciudad un par de veces y llegué a Mallorca: "La isla de la calma", ciudad donde en una de esas noches donde distancia, soledad y otros factores se juntaron para que casi olvidara que era mi cumpleaños. Felizmente un par de recientes amigas me contactaron y propusieron ir a los jardines cercanos de la Catedral para pasar el rato. Plan improvisado que se convirtió en uno de esos cumpleaños que siempre tendré presente: encendimos una varita de incienso a mi nombre, compartimos una botella de vino, nos contamos nuestros sueños y planes, etc. Realmente mis dos niñas alemanas me salvaron la noche. Lo del chapuzón desnudo en las aguas del puerto no es algo que recomiende a todos, pero, es que  hacía calor.

1º La casa del cariño

Banda nueva, flirteos nuevos, trabajo nuevo, compañera de piso nueva. Parecía que todo se reordenaba nuevamente. Así que me decidí organizar una fiesta en casa. Comida, bebida y muy buen rollo. Muchos saludos, muchos abrazos, concierto instrumental en un pub cercano y nuevo "regalo" que me hacen esa noche. La relación con la autora del regalo nunca llegó a madurar, pero el recuerdo lo guardo con mucho cariño... como el nombre de mi calle.

La lista sigue abierta...

lunes, enero 13, 2014

Contacto mal etiquetado

Ayer tuve que llamar por teléfono a mi compañera de piso y resultó que el número lo tenía mal anotado. Lo curioso fue que quien me contestó se llamaba igual que ella. Yo no reconocí a quién me estaba contestando y me dio mucho corte continuar, ya que a veces suelo borrar números de mi agenda y eso puede causar situaciones incómodas.

Hoy luego de intentar recordar de quién se trataba, no me resistí e inicie una conversa con ella por whatsapp, llevaba una bonita foto del mar en su perfil, lo que hacía más difícil saber de quién se trataba:

YO: Hola, ayer te confundí con mi compi de piso que se llama como tú, por lo que veo. 
ELLA: Ya. 

Por la frialdad de la respuesta, supuse que era alguien que me conocía... pero no estaba seguro!

YO: Pero si yo tengo tu número en mi móvil, es que te conozco ¿no? 
ELLA: Jajaja, ¿no me digas? ¿Y sabes quién soy? 

Mi alarma de ironía me decía que esta persona sí sabía quién era yo.

YO: Sinceramente no sé quién eres, la foto que llevas en tu perfil no me ayuda. 
ELLA: Pues entonces no me conoces 
YO: ¿Tú tampoco no? 
ELLA: ¿Cómo te llamas?
YO: Martín
ELLA: Pues no sé 

Llegado a este punto, claramente tenía dos opciones.

YO: ¿Prefieres olvidarlo o seguimos averiguando? 
ELLA: jaja, me resulta gracioso.. 
YO: ¿El qué te resulta gracioso? ¿esta situación? 
ELLA: Que yo no tengo tu teléfono. Eso quiere decir que no debes ser muy importante en mi vida. 

Mi alarma de ironía volvió a saltar.  Además de que... ouch! eso último dolió un poco.

YO: Debe ser. Me da mucho palo preguntar, pero en fin. Yo vivo en Palma de Mallorca, ¿tu también? 
ELLA: Sí. Déjalo es igual 
YO: ¿Séguro? 
ELLA: Sí 
YO: Com tu vulguis. Borraré el número y no te molesto más. Buenas noches. 
ELLA: Un beso 

Ese beso final me recordó al Padrino II. Fin de la historia ¿o no?

miércoles, junio 13, 2012

¡Y yo que estaba tan tranquilo!

Lunes 18:00h

ding, dong!!! suena el móvil... Mensaje nuevo de contacto femenino con quien raramente converso. Se trata de un mensaje lleno de "buenrollismo" de esos que se acompañan con fotos kitsch para parecer profundos

-¡qué sorpresa! ¿cómo va todo?- contesto yo...
-¡muy bien! saliendo del trabajo- me responde ella...
Considerando que raramente conversamos y que ella ha iniciado la conversa, doy el siguiente (y lógico) paso:
-¿Y qué tal? ¿algún plan para más tarde? -pregunto
-No...estoy yendo al súper. Lo siento -responde fríamente.
WTF???, pienso ... Tardo unos segundos en encontrar la frase que describa mi sorpresa luego del breve intercambio de mensajes. Fracaso en el intento, lo único que cruza mi mente es una sóla palabra:
-Flipo! - escribo
ding dong!! mensaje nuevo:
-No proponías quedar? Eres muy raro! -me escribe.
Sigo sin entender, las mujeres son una batalla perdida.

miércoles, noviembre 23, 2011

Sin poder dormir

Cuatro menos 10:
Oigo el ruido de los coches en la calle.
Hace unos momento me dabas un regalo de cumpleaños: ese viejo reloj.
Hace años que no lo uso y no sé en qué cajón lo guardé.
Hace uno momento te vi llorando.
Entre sollozos mencionas frases sinceras, creo que debí prestar más atención.
No recuerdo muy bien qué decías.

Cuatro menos 5:
Miro el techo de mi habitación.
Estrellas falsas pegadas al techo
¿cuántos habrán dormido bajo ellas?
¿qué historias pueden contarme?
Hace unos momentos fui a recogerte al aeropuerto con tu padre
Recuerdo el aroma a tierra en tus ropas y esa mirada tuya.
Me hacías sentir tan invisible.

Cuatro en punto:
Sigo sin dormir.
Las estrellas falsas siguen pareciendo infinitas.
Hace un momento te vi bailando en aquel escenario.
Estabas tan llena de juventud. Y eras feliz a mi lado ¿no?
¿Juventud? Sí.
Eso que no se puede abrazar eternamente y que tiene un momento y un lugar.
¿Acaso eso eras tú?

Cuatro y 10:
Han pasado varios años.
He vivido tanto y sigo entiendo tan poco.
Soy un producto de mis muchos y deliciosos errores.
Bukowski, amigo. Ahora te entiendo.
Pero yo sigo escribiendo pésimamente y sin poder dormir

jueves, septiembre 08, 2011

La ex compañera de apartamento

Miguel sostenía la taza de café mientras le hablaba a su compañera:

-¿Y qué te dije?
-Es que ¿no te acuerdas Miguel? no me lo puedo creer.
-Recuerdo momentos, pero no detalles.
-jajaja.. fue muy gracioso
-Vamos Kitty, cuenta.
-Dijiste: solo quiero encontrar una chica que me quiera. Y luego te caiste de la cama.
-No vuelvo a beber slivovitz contigo... ni con nadie, ¡es una bebida demoniaca!
-¿Sabes? En Chequia, mis padres siempre hacen pasar la prueba del slivovitz con mis novios.
-Ya veo, ¿y alguno la ha pasado con éxito?
-mmmm... la verdad no. Nadie la ha pasado con éxito.
-Pues entonces, no me debo sentir muy mal.
-jajaja.. es cierto, pero fue my cómico.
-Si claro. Cómico fue decubrir mi camiseta rota.
-Bueno.. es que.. no sé, me provocó rompértela.
-Agradece que no era una camiseta nueva.
-jajaja... bueno, es lo que tiene pasar la noche con una checa,
-Ya veo.. iré con cuidado

Dos semanas después, Kitty se mudó de apartamento y las aventuras con Miguel terminaron. Algunas veces más ella y él se citaron para comer o tomar una copa. Nunca más se acostaron y trataron de no conversar acerca de las dos semanas antes de que ella se mudara de piso. De las dos semanas en que rompieron el tácito acuerdo en el que las relaciones íntimas entre compañeros de apartamento está prohibida. Regla que rompieron gracias a que Kitty se pensaba mudar y que aún le quedaban reservas de slivovitz en casa.