martes, abril 29, 2008

El Señor Schengen


Habíamos llegado a Mallorca después de una hora de vuelo desde Barcelona, ni bien salimos del aeropuerto nos dirigimos hacia el paradero de taxis. En el camino íbamos sorteando a turistas con pinta de ser jubilados dirigiéndose a sus autobuses. Un tímido sol asomaba entre las nubes y prometía un tiempo mejor que lo pronosticado por el telediario.

Subimos al coche con nuestras mochilas, y le dijimos al chofer que nos lleve al hotel que habíamos reservado por internet. -Hotetur Leo, ¡Vale!- nos dijo.

Llegamos en diez minutos, felizmente el taxímetro no había corrido demasiado. Entramos al hotel y en la recepción nos recibió un hombre que podía ser mi abuelo. ¿no hay jóvenes en esta isla? pensé... -Sus documentos por favor- nos dijo amablemente el maduro recepcionista. Se los entregamos.

El primer pasaporte que abrió fue el mío. La casualidad hizo que se abriera la página donde tenía el visado Schengen, es decir la página con mi foto y datos del permiso para transitar por los estados de la Comunidad Europea (Estados del Acuerdo Schengen).

Recién reparé en que el recepcionista se encontraba confundido cuando ví que recorría el listado de reservas de arriba hacia abajo sin éxito y luego volvía a mi pasaporte para asegurarse de haber leído bien el nombre. Me proponía a decirle que la reserva no estaba a mi nombre sino a nombre de Celia, cuando él me dijo: -Está a nombre del señor "Schengen" ¿no es así?. El recepcionista había pensado que mi nombre era el que aparecía en la primera línea de la visa.

Yo hice una mueca para no soltar una carcajada, y Celia salvó la situación dirigiéndose al confundido anciano y explicándole que buscara por el apellido de ella. Recién así pudo ubicar la reserva en la lista.

Superado el confuso momento, nos entregó las llaves de la habitación y pudimos ocuparla a pesar de que el reloj marcaba las 11:00 am (los hoteles recién se ocupan al mediodía de la reserva) y durante los dos días que estuvimos en la isla, me pareció muy anecdótico el nombre con que el recepcionista, sin saberlo, me había bautizado: Señor États Schengen, y es que cualquiera se confunde ¿no?

2 comentarios:

Sheila dijo...

ok por lo menos pensaron que ese es tu nombre en cambio mi problema es que me llamo Sheila y aunque saben y todo me llaman Shirley como mi herman y muchos no sabian que asi se llama mi hermana plop

Le Martin dijo...

@Sheila: Pero es que tu nombre y el de tu hermana si se parecen ah!
Saludos!